martes, 1 de diciembre de 2020

Mientras duermes...

 Mientras duermes, yo no puedo más que mirarte, por más que quiera dormir, te miro, observo tu respiración que noto en mi mano, con el rítmico subir y bajar de tu pecho, a la vez que tu olor me ayuda a relajarme, invitándome a cerrar los ojos arrullada por el sonido de tu respiración tranquila. 

Pero no, yo no puedo dormir, estoy demasiado ocupada, no puedo más que mirarte, olerte, acariciarte y pedir que el instante dure un poquito más, solo un poquito más, el tiempo justo para seguir disfrutando un segundo más, sólo un segundo, ¡no pido más que eso! Porque soy de la firme opinión de que cuanto más egoísta eres con estos instantes, antes se volatilizan, así que me conformo con un solo segundo más, uno aunque sea, en el que con tus ojos cerrados puedo volar, no demasiado lejos, no demasiado alto. Porque si no es agarrada a tu mano, no me sirve volar alto, ni mucho, que volar sin ti, no es volar.

Y así, mientras duermes, me acabo durmiendo yo, sin separar mi mano de tu costado un milímetro, acompasando mi respiración a la tuya, cayendo yo en ese dulce descanso que en unos segundos verá el duermevela en el que empiezo a entrar, con mis ojos cerrándose, contemplando esa sonrisa pícara que me hace preguntarme qué será lo que estás soñando, qué será lo que está pasando por esa cabecita.

Mientras duermes...

No hay comentarios:

Publicar un comentario