domingo, 21 de septiembre de 2014

recuerdo a las 13 rosas

4 de Agosto de 1939. Después de haber sido sometidas a innumerables torturas desde el momento de ser detenidas, Franco está a punto de valerse del poder que la dictadura que el mismo ha impuesto sobre España para arrancar de cuajo la vida a 13 mujeres acusadas de adhesión a la rebelión en un consejo de guerra, 13 seres humanos cuyo único delito fue no comulgar con las ideas y las formas del bando nacional, formando parte de las Juventudes Socialistas Unificadas, no regirse por las normas impuestas, no alzar el brazo más alto que nadie para entonar el cántico del "cara al sol"... Simplificando, su delito era ser del bando republicano, ser comunistas, ser "rojas". La mayoría de ellas ni siquiera había alcanzado la mayoría de edad, pero no era impedimento para que en unas horas las balas marcasen su destino: la vida sería arrancada de sus cuerpos por gente cuya misión era cumplir la orden dada por el caudillo, la de matar a esas trece muchachas; misión que llevarían a cabo por la simple razón de que era el mismísimo General quien la había dado, sin plantearse en qué consistía esa orden ni que llevarla a cabo constituía llevar a cabo viles asesinatos, ni poner en duda si realmente el "crimen" por el que habían sido condenadas las presas merecía el castigo que iban a recibir; para quienes iban a ensuciarse las manos con sangre inocente no había nada que meditar: el mandamás había dado la orden y ellos la ejecutaban, simple, rápido y sencillo: llevar, fusilar, enterrar y olvidar. Eso era todo lo que tenían en cuenta.

Ninguna de las jóvenes hacía daño alguno a nadie llevando a cabo su trabajo, el de humilde modista en la mayoría de los casos y de todas, ninguna tenía siquiera 30 años: sus edades estaban comprendidas entre las 18 primaveras de Virtudes González García, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente hasta los 29 años de Blanca Brisac Vázquez, pasando por los 19 de Julia Conesa Conesa, Adelina García Casillas, los 20 de Elena Gil Olaya, Dionisia Manzanero Salas y Carmen Barrero Aguado, los 21 de Ana López Gallego, los 23 de Joaquina López Laffite, los 24 de Martina Barroso García y los 27 de Pilar Bueno Ibáñez. De todas ellas siete eran modistas, tres activistas, 1 sastre, 1 secretaria y 1 pianista, porque sí, aunque a muchos les molestara,todas ellas tenían una vida, familias y seres queridos a quienes su muerte les rompería el corazón en mil pedazos, pero que a Franco y sus secuaces les importaban un ardite: ellas serían la mejor forma de amordazar, de apabullar al pueblo español, dejando patente que nadie escaparía de la red de sangre que él tejía con cada cobarde asesinato que llevaba a cabo sin temblarle el pulso. 

Apenas les quedaban unas horas de vida y no podían despedirse de sus seres queridos, de darles un último abrazo que llevarse con ellas; sólo una de ellas tuvo la oportunidad de poder escribir la más emotiva y triste de las cartas despidiéndose de su hijo, la última que saldría de ese puño y esa letra. Todas habían sufrido innumerables torturas, hacinadas en una cárcel saturada en la que los corazones se quedaban en la puerta esperando alguien que quisiera albergarlos, pero la peor, la madre de todas las torturas aún estaba por llegar; ninguna de ellas lo sabía, pero su destino estaba escrito, firmado y sellado: las 13 iban a morir completamente solas, con la única compañía de sus compañeras de sufrimiento y el pelotón de fusilamiento. 

El 5 de Agosto, 48 horas después de conocer la sentencia del juicio al que habían sido sometidas llegó el punto final en sus vidas: después de ser introducidas en un camión desde la madrileña prisión de Ventas con las jóvenes cantando la joven guardia con Julia a la cabeza, las trasladaron a 500 metros, cerca del cementerio de la Almudena para asesinarlas de la más cobarde de las maneras: fusiladas ante una tapia.

Hoy, 75 años después, las 13 rosas, las 13 mujeres valientes que lucharon por la libertad y los derechos del pueblo español siguen en la memoria de muchos de nosotros. Pocos de los que tuvieron el honor de conocerlas siguen entre nosotros; la mayoría iniciamos nuestra existencia mucho después de que a ellas les la arrancaran, pero nadie las olvida. El tema de Barricada no puede describirlo mejor: ya no se puede su aroma cortar porque sus pétalos besaron el tiempo. La última petición de Julia sigue tan viva como su memoria: QUE MI NOMBRE NO SE BORRE DE LA HISTORIA. Para que nadie las olvide, repetiré una, mil y todas las veces que haga falta sus nombres, edades, profesiones y el motivo por el que molestaban:
Carmen Barrero Aguero: (20 años, modista). Trabajaba desde los 12 años, tras la muerte de su padre, para ayudar a mantener a su familia, que contaba con 8 hermanos más, 4 menores que ella. Militante del PCE, tras la guerra, fue la responsable femenina del partido en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
Martina Barroso García: (24 años, modista). Al acabar la guerra empezó a participar en la organización de las JSU de Chamartín. Iba al abandonado frente de la Ciudad Universitaria a buscar armas y municiones (lo que estaba prohibido). Se conservan algunas de las cartas originales que escribió a su novio y a su familia desde la prisión.
Blanca Brisac Vázquez: (29 años, pianista). La mayor de las trece. Tenía un hijo. No tenía ninguna militancia política. Era católica y votante de las derechas. Fue detenida por relacionarse con un músico perteneciente al Partido Comunista. Escribió una carta a su hijo la madrugada del 5 de agosto de 1939, que le fue entregada por su familia (todos de derechas) 16 años después. La carta aun se conserva.
Pilar Bueno Ibáñez: (27 años, modista). Al iniciarse la guerra se afilió al PCE y trabajó como voluntaria en las casas-cuna (donde se recogía a huérfanos y a hijos de milicianos que iban al frente). Fue nombrada secretaria de organización del radio Norte. Al acabar la guerra se encargó de la reorganización del PCE en ocho sectores de Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
Julia Conesa Conesa: (19 años, modista). Nacida en Oviedo. Vivía en Madrid con su madre y sus dos hermanas. Una de ellas murió de pena (por la muerte de su novio en las guerrillas) estando ella detenida. Se afilió a las JSU por las instalaciones deportivas que presentaban a finales de 1937 donde se ocupó de la monitorización de estas. Pronto se empleó como cobradora de tranvías, ya que su familia necesitaba dinero, y dejó el contacto con las JSU. Fue detenida en mayo de 1939 siendo denunciada por un compañero de su "novio". La detuvieron cosiendo en su casa.
Adelina García Casillas: (19 años, activista). Militante de las JSU. Hija de un guardia civil viudo. Le mandaron una carta a su casa afirmando que sólo querían hacerle un interrogatorio rutinario. Se presentó de manera voluntaria, pero no regresó a su casa. Ingresó en prisión el 18 de mayo de 1939.
Elena Gil Olaya: (20 años, activista). Ingresó en las JSU en 1937. Al acabar la guerra comenzó a trabajar en el grupo de Chamartín.
Virtudes González García: (18 años, modista). Amiga de María del Carmen Cuesta (15 años, perteneciente a las JSU y superviviente de la prisión de Ventas). En 1936 se afilió a las JSU, donde conoció a Vicente Ollero, que terminó siendo su novio. Fue detenida el 16 de mayo de 1939 denunciada por un compañero suyo bajo tortura.
Ana López Gallego: (21 años, modista). Militante de las JSU. Fue secretaria del radio de Chamartín durante la Guerra. Su novio, que también era comunista, le propuso irse a Francia, pero ella decidió quedarse con sus tres hermanos menores en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo, pero no fue llevada a la cárcel de Ventas hasta el 6 de junio. Se cuenta que no murió en la primera descarga y que preguntó "¿Es que a mi no me matan?".
Joaquina López Laffite: (23 años, secretaria). En septiembre de 1936 se afilió a las JSU. Se le encomendó la secretaría femenina del Comité Provincial clandestino. Fue denunciada por Severino Rodríguez (número dos en las JSU). La detuvieron el 18 de abril de 1939 en su casa, junto a sus hermanos. La llevaron a un chalet. La acusaron de ser comunista, pero ignoraban el cargo que ostentaba. Joaquina reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. No fue conducida a Ventas hasta el 3 de junio, a pesar de ser de las primeras detenidas.
Dionisia Manzanero Salas: (20 años, modista). Se afilió al Partido Comunista en abril de 1938 después de que un obús matara a su hermana y a unos chicos que jugaban en un descampado. Al acabar la guerra fue el enlace entre los dirigentes comunistas en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
Victoria Muñoz García: (18 años, activista). Se afilió con 15 años a las JSU. Pertenecía al grupo de Chamartín. Era la hermana de Gregorio Muñoz, responsable militar del grupo del sector de Chamartin de la Rosa. Llegó a Ventas el 6 de junio de 1939.
Luisa Rodriguez de la Fuente: (18 años, sastra). Entró en las JSU en 1937 sin ocupar ningún cargo. Le propusieron crear un grupo, pero no había convencido aun a nadie más que a su primo cuando la detuvieron. Reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. En abril la trasladaron a Ventas, siendo la primera de las Trece Rosas en entrar en la prisión. 

Letra "Pétalos" de Barricada, tema decidado a las 13 rosas: 
Cómo duele Madrid esta noche, como lloran las estrellas
Cómo la lluvia se hace sangre, en la prisión de las Ventas
Cómo en la tapia del cementerio las balas dejan su huella
Cómo los actos de venganza hacen la noche más espesa
Ya no se puede su aroma cortar...porque los pétalos besaron el viento
Ya no se puede su lucha olvidar...porque sus nombres recorren el tiempo

Cómo muere Madrid estos años enterrada en el olvido
Cómo hubo que tragar ocultando lo vivido
Cómo jugaban a cazadores Franco y sus asesinos
Cómo un camión "destartalao" las llevó a su destino
Ya no se puede su aroma cortar...porque los pétalos besaron el viento
Ya no se puede su lucha olvidar...porque sus nombres recorren el tiempo

*Sólo se escuchaban respiraciones aceleradas
y el caminar marcial de quienes las custodiaban
Ruido metálico de fusiles y correajes
y el corazón desbocado desde el pecho hasta las sienes
Orden de detenerse y de repente darse cuenta
que ya no hay abrazo de despedida
Morirán solas, a escasa distancia de las fosas que las van a cobijar

Ya no se puede su aroma cortar...porque los pétalos besaron el viento
Ya no se puede su lucha olvidar...porque sus nombres recorren el tiempo
Ya no se puede su aroma cortar...porque los pétalos besaron el viento
Ya no se puede su lucha olvidar...porque sus nombres recorren el tiempo
 
Enlace al videoclip oficial del tema: www.youtube.com/watch?v=unLStlrDyGs


No hay comentarios:

Publicar un comentario