jueves, 15 de enero de 2015

¿sabes?

Te pedí varias veces que no jugaras conmigo y con mis sentimientos, llegué a implorártelo llorando a mares, te lo supliqué y aún así has jugado conmigo, te has reído de mí, y te has enterrado vivo tú solo. Tengo varias cosas que decir, pero no puedo decírtelo por mensajes porque me bloquearía el móvil y no voy a decirte nada porque lo último que me apetece ahora mismo es escucharte poner en marcha la máquina de excusas que eres. Pero vamos por partes, que no hay que mezclar churras con merinas, hay que hacer las cosas bien...

Por una parte, vamos a hablar de la gente de la que te rodeas: te quejas, te quejas, te quejas de que Jorge y Eva te dicen que eres un niño, de que te llaman gilipollas, de que ellos tienen mucho más tiempo libre que tú, que no puedes quedar con ellos todo lo que te gustaría pero que ellos no lo entienden... ¿Para qué van a quedar contigo si de cuatro palabras que te dicen prestas atención a una y todos los consejos que intentan darte tú te los tomas como ataques, haciendo que te cierres en banda y te emberrinches como un niño pequeño? Así lo más normal es que aprovechen para quedar solos todo el tiempo que puedan, yo también lo haría.

Por otra, hay algo que no consigo entender: ¿de verdad piensas que voy a creerme que Jorge ha dicho que eres su mejor amigo? Por favor, no me hagas reir; harías que todo lo negativo que siento por tí ahora mismo se desvaneciera como cuando sacabas esa labia que tienes y que tanto protestas porque tienen los demás y según tú sólo usan para llevarse a las mujeres a la cama. Dicho esto, por cierto, ¿dónde querías tenerme a mí si no en la tuya? Por lo que veo, poco más veías en mí, poco más querías de mí y poco más ibas a valorarme. Evidentemente tengo la respuesta de Jorge, y te puedo asegurar que la última persona que tiene a la que le daría ese honor eres tú: ¿recuerdas que en navidad te dije que no estaba bien? ¿Te recuerdo por qué le preguntaste si estaba mal, si necesitaba algo...? Porque yo te insistí. Si eres el mejor amigo de una persona, sólo con mirarla sabes casi hasta si ha desayunado, y tú está claro que estás muy lejos de esa posición.

Seguimos... ¿De verdad le dijiste a tus padres que ibas a empezar una relación con una chica que vivía a 600 kilómetros, que ibas a ir a por ella y que iba a vivir en tu casa? No te creo. ¿De verdad te parece bien la "habitación" en la que ibas a meterme? Yo no dispongo del palacio de Buckingham, pero te habría preparado algo muchísimo mejor: una HABITACIÓN, con su cama, su armario... no te habría puesto una cama plegable en un salón, y menos lo habría fotografiado de tal forma que pareciera un saco de pulgas. Te agradezco que al menos me dejaras dormir sobre un colchón, peor repito, si ese es el interés que pusiste en que estuviera cómoda, mucho interés en mí no tenías. ¿Hablamos de la impresora? ¿Por qué hablaste con Jorge? Porque te lo dije yo. Hay que tener muy poca vergüenza, por no decir ninguna, para estar dispuesto a que alguien se coma TU mierda, que quede mal por TU culpa, porque TÚ NO TENÍAS COJONES A DAR LA CARA delante de la prima de Jorge. Una verdad a medias no deja de ser una mentira y duele mucho más que la completa, es un consejo que te doy; tómatelo como quieras, me importa muy poco.

A ver, qué más tengo por aquí escociendo... Ah, sí, acabo de acordarme: no siempre la mejor defensa es un buen ataque, y si yo fuera tú dejaría de tratar de revolcar en la mierda a mi pareja, un hombre que sí lleva varias semanas peleando por mí. Debo reconocer que empezó a ponerse las pilas gracias a que contigo le vio las orejas al lobo, pero ahí está la gran diferencia entre tú y él: Javier pelea por mí con uñas y dientes mientras tú que has quedado tranquilito, sin hacer nada, esperando a que los demás te lo dieran todo mascadito, y así no llegas a ninguna parte. Si crees que vas a conseguir conquistar a una mujer sin mover un dedo por ella, siento decirte que no sólo estás muy equivocado, sino que además te vas a quedar sólo el resto de tu vida. Y ahí te dejo otro consejo: si tu estrategia es la de revolcar a tu oponente en el estiércol, acabarás impregnado de ese olor. No vuelvas a insultarle; él aun teniendo motivos no lo ha hecho contigo y tú tienes mucho que callar.

Algo más que tenga que sacar... A ver... Piensa, cabecita, piensa... Que sepas, y te quede muy claro, que el que le ha dado carpetazo a todo esto has sido tú. El único culpable de que esto haya terminado antes de empezar eres tú, cariño. Tú solito te enterraste vivo solo en el momento en que te dí aquel ultimátum que nunca quise verme en la tesitura de plantearte: si hubieras dicho cualquier cosa, fuera lo que fuera, si me hubieras dicho que me fuera donde fuera, si me hubieras dicho aunque fuera que le mintiera, que tratara de pasar los 14 días que nos faltaban hasta vernos... Si hubieras hecho cualquier cosa menos hacerte el estúpido, seguirías teniéndome ahí, luchando contra viento y marea, sin querer escuchar a quienes me decían que no mereces la pena, que no sentías nada por mí, que sólo te estabas riendo de mí... Pero no toda la culpa es tuya, parte de la culpa es mía, porque nadie me obligó a dejarme influir por Jorge y sus buenas intenciones.

¿Sabes qué? De todo esto en el fondo he sacado dos cosas positivas: he descubierto que después de tres años, en contra de lo que hasta hace poco creía, Javier sigue tan enamorado de mí como el día que volvimos a estar juntos, y que no sé cuánto tiempo nos queda estando juntos, pero sí que aprovecharé al máximo el tiempo que me quede a su lado; se lo ha ganado. Eso y que gracias a Jorge, el grupo, conocerte, intentar entenderte y querer conocerte he ganado que mi amistad con Jorge sea aún más grande y más fuerte y además gano la incipiente amistad de una mujer de bandera, guapa como ella sola por dentro y por fuera y fuerte como un toro, a la que la vida le debe tantísimas cosas buenas que en cuanto empiece a saldar la deuda, no va a ser capaz de asimilar tanta felicidad. ¿Qué has ganado tú? Perder a una mujer que estaba dispuesta a compartir el resto de su vida contigo. ¿Y sabes qué más vas a ganar? Quedarte solo, quedarte más solo que un perro... Y te lo estás ganando tú solo y a pulso.

Tú verás lo que haces, pero te puedo asegurar que por el buen camino no vas...

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