viernes, 19 de septiembre de 2014

¿A qué esperas?

Dime una cosita, Miguel, explícamelo porque yo no soy capaz de entenderlo; quizá soy demasiado estúpida y por ello mi inteligencia no alcanza a comprender todo esto. ¿A qué esperas para decirlo de una maldita vez? ¿Qué beneficio sacas con estar callado o mintiendo? ¿Qué ganas tú haciendo sufrir así a la gente? Son demasiadas preguntas a las que no quieres dar respuesta, a las que parece que te interese que queden en el aire, repito, haciendo daño a la gente que más las necesita; la única forma que tienen de intentar seguir adelante con el tiempo del que aún disponen en este mundo es tener el consuelo que les daría conocer la respuesta a esa pregunta que tú te afanas en no contestar: ¿DÓNDE ESTÁ MARTA? Se te ha preguntado un millón de veces y tú un millón de veces has dado la callada por contestación o has mentido. No tienes corazón, eso es algo que hace mucho tiempo quedó patente y que dice mucho de la clase de "persona" que eres, y lo pongo entre comillas porque es lo último que te considero. No sé si no hablas porque tienes miedo a algo, si ese miedo te lo produce alguien, no sé cuál puede ser el motivo oculto de tu secreto, de que no rompas ese silencio hermético que has creado; sea lo que sea no hace que merezcas que el sentimiento que me produzcas sea de pena, ni de lástima; lo único que me produces es un asco extremo por el género humano que forma parte de tu condición y la maldad que llega a ser capaz de albergar en su interior.

Lo he buscado, pensado, le he dado mil vueltas a este tema, y nunca logro entender mínimamente qué hace que lleves tantos años haciendo esto, qué puede llevar a una persona a hacer todo lo que has hecho, lo que haces y lo que harás tú, y lo que ni has hecho, ni haces ni harás en tu maldita vida. ¿No te das cuenta de que estás destrozando varias vidas? ¿Es que no te cansas nunca de mentir? ¿A qué demonios estás esperando para decir la maldita verdad? ¿A que todo prescriba y puedas irte de rositas? ¿A cumplir condena y librar a alguien de pagar por lo que ha hecho ejerciendo de perfecta cabeza de turco? Créeme, podría rebajarme a tu nivel diciendo esto, pero no voy a aguantar lo que mereces saber: sólo deseo que la providencia te devuelva todo el daño que has causado multiplicado por su máximo exponente. Y acabo antes de empezar a decir barbaridades que únicamente harían que el papel que te has creado de víctima de tu propia película y tu enorme ego aumentasen. Sólo me permitiré recordarte que tú también tienes mujeres cerca, que en todas las familias una parte es femenina, que en la tuya varios miembros son todavía de corta edad, con su progenitor seguramente también implicado en hacer que Sevilla llore cada 24 de Enero porque Marta aún no puede descansar en paz y que quien siembra vientos recoge tempestades.

Que te vaya de la peor de las formas posibles y que el alma de Marta del Castillo Casanueva y su recuerdo, cuyo nombre te menciono completo para que tu memoria no lo elimine, te torturen y te atormenten cada segundo que te quede de vida. Y para que no se te olvide el daño que llevas 7 AÑOS haciendo, te refresco esa memoria que tanto te falla cuando te conviene, volviendo a ponerte delante de los ojos, como quien saca un tesoro antiguo la carta de Eva, de esa madre que por tu culpa lleva 7 años penando, esa mujer de bien que todos querríamos tener el honor de tener como madre, la carta que todavía no has tenido los cojones de leer. Te la reproduzco, por si la humanidad hace acto de presencia en tí y eres capaz de prestarle la atención que se merece, aunque no creo que la tengas nunca.

"Hola Miguel,

Seguramente no quieras leer esta carta, pero me veo en la obligación de hacerlo en una última súplica a la persona que tiene en sus manos terminar con una interminable tortura que es el no saber dónde esta mi hija. 

Pensar que por un pacto de silencio ella no reposa donde debería, en un campo santo, donde será recogida por dios, donde pueda llevarle unas flores por su cumpleaños, donde pueda conversar con mi niña.

Imaginar que lo sonrisa que tanto te gustaba de ella se pudre un basurero, o en el fondo del río, o sepultada en una tumba, que no es tumba sino un hoyo escondido para todos o solo para ti.

Te suplico una vez más que me llames o que me escribas, yo solo quiero oírte no insultarte, ni reprocharte, sólo oírte.

A veces me pregunto que intención tiene tu silencio, no quiero imaginarme si tu madre te estuviese viendo lo que pensaría de ti. De lo que ha pasado, del dolor que muchos sufrimos de mi propio dolor. ¿Qué te diría cogiendote de la mano y acariciándote el pelo?. ¿Qué te pediría ahora que estas preso y que un futuro tan negro te amenaza?

Con la muerte de tu madre te quedaste sólo, pero con la muerte de mi hija te has quedado vacío, el vacío en el estomago que no te deja dormir porque no hay acto mas cruel y despreciable que quitarle la vida a una persona y más aun si esa persona te tenia el cariño que tenía Marta. Porque Marta siempre se alegraba cuando las cosas te iban bien.

Puede que todo esto te raye, que te haga sonreír, mientras lees estas palabras escritas desde el dolor de una madre que se consume, pero quizá algún día comprendas todo el sufrimiento que estas causando a unos padres y a unas hermanas que a pesar de todo te sigue llamando El Miguel.   

Sólo quiero que me digas por tu madre, por ti o por mi, Miguel dónde está el precioso cuerpo de mi niña."

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