¿Por qué? ¿Por qué me haces esto? ¿Qué he hecho mal, que no he hecho? Por favor, dilo, te lo imploro, porque yo no encuentro respuesta a la pregunta.
Yo sólo quería ser tu mundo, que lo que tenemos fuera nuestro mundo, nuestro eje y nuestra razón para estar, para continuar, para aprender... No voy a decirte que haya dejado nada por ti porque ambos sabemos que además de que estaría mintiendo, me lo reprocharías y no, ya no quiero más reproches, no tengo fuerzas para lanzar los míos, menos para recibir los tuyos. Ya me da igual si tienes razón, si la tengo yo... Ya, dime, ¿de qué me sirve discutir nada si lo único que tengo claro es que dudo que salga nada así de ahí? Me alejé de quien no te gustaba, o quise creer que lo hacía, conseguiste hacerme sentir culpable si no lo hacía, sólo quería que tú estuvieras contento, sólo quería que fuéramos felices e inseparables. No, lo peor no es la sensación de vacío que tengo ahora mismo, lo peor no es la ansiedad que me devora cada vez que te miro y tus ojos lo hacen a cualquier parte menos a donde estoy yo, lo peor ni siquiera es que no sé en que punto empezó a pasar, cuándo empezaste a hacerlo; lo peor es que ya me da exactamente igual.
Ya no te pido cariño, ya no te pido atención, ya no te pido amor, ¿para qué? Lo siento, pero me he dado de bruces tantas veces con el muro, me he tenido que tragar sin líquido tantos "joder, qué pesada", tantos "déjame tranquilo" y tantos "quita, que me agobias", que ya cada vez que tengo el impulso de querer acercarme, me lo recuerdo yo sola; tengo recordatorios suficientes como para que no necesites volver a repetirme ni uno solo. NI... UNO.
Y ahora, dime, ¿de qué me sirven ese pánico a tener sustituta que antes te halagaba tanto, que tanto te sonrojaba, y que ahora sólo me sirve para querer arrancarme el corazón a trozos? ¿Cuándo dejó de importarte? ¿Cuándo pasó de ser que valorases "que yo cuidaba lo mío" a que "no sepas" qué me pasa y que lo único que me digas que sacas en claro sea que no sabes a santo de qué según tú parece que estoy loca. Pues no sé si sabes que los locos son los únicos que no tienen nada que perder; ya han perdido lo esencial: han perdido la cordura, si es que la tuvieron alguna vez.
Ya que estás, explícame: ¿en qué momento empezó a molestarte incluso el hecho de que hable? ¿Tan incómoda te resulto? ¿Tan desagradable resulta ser mi voz? ¿tan incómodo te resulta? De verdad, cuanto mas pienso que más haces, menos entiendo yo.
Yo sólo quería ser tu mundo, sólo quería que lo que tenemos juntos fuera nuestro motor, que todos los días cuidásemos un poquito el "nosotros", sólo esperaba que entre los dos tirásemos del carro, juntos, dándonos fuerza el uno al otro, dando ánimos al otro cuando las fuerzas le fallan... Y desde hace... ni siquiera sé desde cuándo, ¿qué tengo? Malas caras, desplantes, "pareces una cría" y similares. ¿Me puedes explicar en qué, cómo va a ayudarme eso, maldita sea? Me dicen que hable contigo, me dicen que tengo que explicarte las cosas... ¿Me quieres decir de qué sirve? De qué sirve si cada vez que intento qué sepas como me siento, cada vez que intento desahogarme, no me sirve de nada, si tengo la sensación de que en lugar de contigo, ,hablo cada vez más con una pared...
Me he cansado, me he cansado de que hablar contigo no sirva para nada, me he cansado de tratar de razonar con alguien que ni siquiera sé si me está escuchando, me he cansado de alguien cada vez más frío y más distante, me he cansado de esperar un beso, un abrazo, un mimo, y tener que comérmelo todo juntito con unas lágrimas que no deben salir porque ¿qué motivo voy a tener yo para estar deprimida? Claro, qué desconsiderada soy, qué egoísmo el mío, pensar que necesito sentir que se me quiere, se me añora y se me desea. Qué exagerada soy, qué desconsiderado de mi parte querer que me quieran...
Así que te doy libertad, te doy la carta blanca: te quiero con todo mi corazón, pero tiro la toalla que me une a ti. Haz con ella lo que quieras: úsala como bandera, cósetela en las manos, quémala o ponla encima de la cama para que no se quede un olor que o es el mío. Haz lo que quieras, hazlo con quien quieras, yo ya no quiero saber nada más. He tirado la toalla y las cosas del suelo, no se cogen, me duelen los brazos de haberlos mantenido en alto.
Por favor, no me vengas con tu "¿esto a qué viene?", que eres un hombre de mierda como usas últimamente para hacerme sentir culpable y con el que no sabes qué me pasa o que quién intenta manipularme. porque si el "nosotros" fuera una cuerda, me haces sentir que hace mucho tiraste tu cabo al suelo, y a mi ya no me compensa arrastrarlo como si fiera un trozo de papel pegado a una zapatilla. NO me vengas con ninguno de esos... ¿argumentos?, porque durante muchos días, lo que más debería importarte en la vida se acercaba a ti, le apartabas con aspavientos porque no escuchabas qué decía la maquinita o se te acababa la partida; tú solito, con todo tu esfuerzo, has conseguido que cuando le pregunten si te quiere, su respuesta sea un "NO". ¿Y sabes una cosa? Que el siguiente "NO" que estás ganándote, tú solito, con todas tus fuerzas, es el mío, porque mientras yo me tengo que tragar el nudo de la garganta para que no veas mi rabia, mi impotencia, porque ya ni lágrimas que echarte me quedan, mientras a mi se me parte el corazón porque te veo cada vez más lejos y cada vez pienso más en que quizá lo mejor para los dos sea dejarte ir, tú sólo vives para 3 niñas muertas hace casi 30 años que a ti ni te van, ni te vienen.
Así que lo dicho, coge la carta blanca y haz con ella lo que te venga en gana, yo... Voy cogiendo fuerzas para comenzar una nueva batalla, con o sin ti.