lunes, 29 de septiembre de 2014

vamos a contar fantasías

"María empezó a lamer los pezones de Rocío..." No, no me gusta, suena demasiado explícito. "María deslizaba su lengua por el pecho de Rocío y ésta se derretía de placer con ese roce. Cada segundo que pasaba sus gemidos eran más fuertes y..." Y nada, ¡joder! porque María y Rocío son dos mujeres, ninguna de las dos tiene pene y un consolador en un relato erótico es menos creíble que el hecho de que Nacho Vidal sufriera un caso crónico de impotencia. Mierda, ¿por qué me meteré yo en estos fregados si a la hora de la verdad no sé ni por dónde empezar, ni de qué manera darle forma ni como demonios encaminarlo? A ver, cómo puedo yo solucionar esto, qué se me ocurre, por dónde tiro... No, si me lo tengo merecido, me está bien empleado por meterme en terrenos que no conozco: ¿cómo demonios voy a ser capaz de escribir yo relatos lésbicos si yo soy heterosexual? No tengo ni idea de cómo podría excitar a las lesbianas, ni de si algo que escriba puede resultarles ofensivo... ¿Por qué tiene que ser tan complicado? Con un relato heterosexual todo tiende a ser más fácil, más accesible; en cuanto la historia se te atasca un poco siempre tienes la opción de poder recurrir a que llegue el momento en el que llega la penetración, pero así, sin hombres con los que poder darle el calentón a la historia... ¿Cómo van a...? ¡Claro, parezco estúpida! "y para devolverle todo el placer que estaba recibiendo, sus dedos se dirigían ansiosos hacia el ardiente sexo de aquella mujer que tanto disparaba su líbido." Suena un poco a guión de película pornográfica mala, pero tampoco está tan mal. Benditos sean los dedos y la persona que descubrió la masturbación femenina. A ver, ruego a todas las musas que escuchen mi súplica que me inspiren...

-Laura, amor, ¿cómo lo llevas?
-Bueno, estaba empezando a arrancar la parte interesante de la historia cuando ha sonado el teléfono... Joder, Sara, no pensaba que escribir esto pudiera llegar a complicarse tanto: me atasco cada dos por tres y me agobio, y no sé por dónde tirar, y me agobio, y me cabreo, y me agobio, y me entran ganas de llorar, y me agobio, y me encabrono conmigo misma, y me agobio, y...
-Vale, ya, ya puedo hacerme una idea, gracias. Escúchame: relájate y verás como todo empieza a salir solo, verás como al final todo te sale bien. Vamos, eres buenísima escribiendo, estará genial.
-Bueno, no sé; con que pueda terminarlo me daría por satisfecha, y más con lo cuesta arriba que se me está haciendo todo esto.
-Verás como escribes un pedazo de relato, tonta. Y si no se te ocurre nada que puedan hacer las protagonistas... pues... ¡siempre puedes recurrir al porno!
-Pero eso no me sirve de nada, es demasiado mecánico, demasiado explícito, que es precisamente lo que no quiero, lo que quiero es que no quede vulgar... Bueno, sea como sea tengo que acabarlo así que algo se me tiene que ocurrir... ¡Ya está! ¿Cómo no he sido capaz de pensarlo antes? Si me ayudo de eso el relato casi que se escribe solo. Pero qué lista soy a veces...
-Bueno, veo que tu problema está solucionado... Te dejo, escribe mucho y bien, ¡y! recuerda que quiero ser la primera en leerlo: prometo ser tu más feroz crítica. Sé buena, ¡te quiero!
-¡Y yo! Y sí, serás la primera en sacarle todo el jugo, tranquila.

¿Pero cómo no se me había ocurrido antes? Yo soy una mujer; sé lo que me gusta y lo que me excita... ¿quién mejor que yo para ser capaz de plasmarlo en cualquiera de sus vertientes? Y al ser un relato lésbico puedo repartir el placer que siento al hacer lo que me gusta entre las dos protagonistas de la historia. Además, así quizá pueda darme algún que otro gustazo sin necesidad de nadie pensando en lo que podría haber pasado con Carla o con Helena; ahora que lo pienso fui tonta al rechazar esas dos magníficas oportunidades que me brindaron de disfrutar con esos dos bellezones. Vale que en aquella época yo estaba saliendo con un chico y que a mi las chicas nunca me habían llamado la atención en el aspecto sexual. Es más, tenía tan claro que no me gustaban las mujeres que podía permitirme el lujo de regalar besos en los labios de vez en cuando; si llego a saber cómo iba a terminar todo con ese completo imbécil me habría dejado hacer por ellas. El hecho de haber podido tener una rubia y una morena para mí sola... Ahora que lo pienso tampoco habría sido una mala idea:ellas fueron las que me tiraron fichas a mí, todas éramos adultas y sabíamos lo que hacíamos estragos causados por el alcohol aparte... Nunca me había pasado esto, pero ahora mismo me estoy excitando sólo de imaginar que estoy con cualquiera de las dos chicas: ella y yo juntas, desnudas en una cama enorme, con nuestras caderas bailando con el único objetivo de que las de la otra se sumen a la danza, con nuestras lenguas peleando y nuestros labios apresados mientras nuestros dedos adquieren personalidad propia dedicándose a recorrer nuestros cuerpos, dirigiéndose con impaciencia hacia nuestros sexos, humedeciéndolos con el roce sobre nuestros pequeños botoncitos, entrando y saliendo suavemente, preparando el terreno para cuando llegue la lengua después de pasar un rato jugueteando con los pezones de la otra, poniéndolos duros, deseando tener cada vez más y más placer, con su lengua recorriendo mi abdomen, dándome dulces mordiscos mientras desliza su suave cuerpo entre mis piernas hasta llegar a unir el ardor de su lengua con el de lo más profundo de mi ser; permitiéndome a mí misma disfrutar del delicioso momento, saboreando la excitación por llevar a cabo lo prohibido de estar con una persona con tu mismo sexo, sabiendo perfectamente cómo y dónde dar el mayor de todos los placeres.

No sé cuál será el resultado de lo que estoy intentando escribir, no sé si me gustará como ha quedado, no sé si quedaré satisfecha; si soy sincera ahora mismo me es totalmente indiferente: en este preciso instante no soy capaz de pensar en nada que no sea tener placer; el estar sola en casa no resulta ningún inconveniente; así puedo desfogarme sin miedo a que nadie me vea dándome placer a mi misma, rozando y pellizcando mis pezones con una mano dejando a la otra ayudarme a imaginar disfrutando, a que pueda moldear completamente la historia exactamente como quiero plasmarla, aunque en este instante mi atención no esté puesta ahí sino en mi deliciosa película mental: mis dedos alcanzan mi sexo en el momento justo en que ¿por qué no? en mi imaginación las tres juntas nos vamos a satisfacer; mi rubia saborea mis labios mientras mi morena empieza a abrirse paso con los suyos en dirección a mi sexo, ardiente y deseoso de que empiece el juego. Mi mente calenturienta continúa imaginando sin límites ni tabúes: la lengua de la chica llega a mi punto de mayor placer y comienza a lamerlo despacio al principio, después dando pequeños mordiscos, succionando a la vez que me giro lo justo para que mientras ella sigue moviéndose mi lengua pueda empezar a recorrer el pecho de la otra chica; aunque me están encantando los besos que nos estamos dando ella también debe y merece recibir placer y qué mejor forma de dárselo que transmitirle a ella el que me están dando a mí: mi lengua hace pequeños círculos alrededor de sus pechos cuando la que está jugando con mi sexo acelera el ritmo haciendo que se me escape un pequeño gemido de placer, señal bien recibida por ambas compañeras: una presiona con sus manos sobre mi nuca para que todo su pecho entre en mi boca a la vez que pellizca mis senos mientras la otra introduce un dedo en mi sexo, haciendo que mi placer se multiplique, deseando que aumente la temperatura del juego, que las tornas cambien y ser yo quien hunda mis dedos en su interior; que sea ella quien no pueda parar de gemir pero las oleadas de placer que entre las dos se están encargando de darme es tan intenso que sólo me permite moverme lo justo para que mis caderas se contoneen al compás del intenso movimiento de los dedos unido al calor de la lengua rozando palpitante mi punto más sensible, con mis pezones poniéndose duros por los suaves pellizcos que están recibiendo y devolviendo toda esa intensidad, pellizcando y lamiendo todo lo que roza mis manos y mis labios, para que la piel que roce esté tan sensible y tan receptible como la mía. Los gemidos salen de mi garganta haciendo que con cada uno de ellos las tres tengamos más ganas de seguir jugando, disfrutando, entrando en una espiral deliciosamente viciosa: yo gimo; la morena introduce otro dedo en mi sexo húmedo y ardiente, anhelante de movimiento; yo me afano en succionar con más ansia el pecho de la rubia; ella arquea la espalda reprimiendo un gemido sin éxito; yo gimo, la morena introduce y saca los dedos con un poco más de dureza; mis caderas se deslizan buscando que mi lengua llegue al sexo de la rubia deseando que ella también disfrute de esas oleadas de placer; los gemidos de la rubia aumentan la intensidad hasta convertirse en deliciosos gritos; yo sonrío satisfecha y empiezo a lamer el pequeño punto de placer de la rubia; ella gime; yo gimo; la morena gime...

He llegado a un punto en el que sólo tengo una opción: acabar con lo que he empezado en el sentido más amplio de la palabra, así que cuando el roce de mis dedos en mi botón de me hace poco introduzco un dedo en mi sexo ardiente y empiezo a moverlo dentro como si fuera un pequeño gancho mientras sigo dejando volar mi imaginación completando mi fantasía: en mi mente las tres estamos entregadas por completo a darnos placer: mis dedos están entrando y saliendo vigorosamente del sexo de mi morena, los cde ella se encierran dentro del mío y mi rubia está satisfaciéndose a sí misma mirando como nosotras intercambiamos nuestro deleite. Cuando la jugadora solitaria llega al orgasmo se une a nosotras: la rubia y la morena empiezan a besarse a punto de comerse a besos mientras el ritmo y la fuerza de los dedos de la chica dentro de mí aumentan a una velocidad de vértigo.

En el mismo momento en que mi compañera de juegos llega al orgasmo en mi fantasía yo alcanzo el mío en la realidad. Estoy relajada como hace mucho que no lograba estar y lista para acabar mi relato, sabiendo perfectamente cómo quiero que siga y acabe la historia y conmigo deseando que mi fantasía algún día se haga realidad. Quién sabe, nadie conoce lo que está por llegarle...

domingo, 21 de septiembre de 2014

recuerdo a las 13 rosas

4 de Agosto de 1939. Después de haber sido sometidas a innumerables torturas desde el momento de ser detenidas, Franco está a punto de valerse del poder que la dictadura que el mismo ha impuesto sobre España para arrancar de cuajo la vida a 13 mujeres acusadas de adhesión a la rebelión en un consejo de guerra, 13 seres humanos cuyo único delito fue no comulgar con las ideas y las formas del bando nacional, formando parte de las Juventudes Socialistas Unificadas, no regirse por las normas impuestas, no alzar el brazo más alto que nadie para entonar el cántico del "cara al sol"... Simplificando, su delito era ser del bando republicano, ser comunistas, ser "rojas". La mayoría de ellas ni siquiera había alcanzado la mayoría de edad, pero no era impedimento para que en unas horas las balas marcasen su destino: la vida sería arrancada de sus cuerpos por gente cuya misión era cumplir la orden dada por el caudillo, la de matar a esas trece muchachas; misión que llevarían a cabo por la simple razón de que era el mismísimo General quien la había dado, sin plantearse en qué consistía esa orden ni que llevarla a cabo constituía llevar a cabo viles asesinatos, ni poner en duda si realmente el "crimen" por el que habían sido condenadas las presas merecía el castigo que iban a recibir; para quienes iban a ensuciarse las manos con sangre inocente no había nada que meditar: el mandamás había dado la orden y ellos la ejecutaban, simple, rápido y sencillo: llevar, fusilar, enterrar y olvidar. Eso era todo lo que tenían en cuenta.

Ninguna de las jóvenes hacía daño alguno a nadie llevando a cabo su trabajo, el de humilde modista en la mayoría de los casos y de todas, ninguna tenía siquiera 30 años: sus edades estaban comprendidas entre las 18 primaveras de Virtudes González García, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente hasta los 29 años de Blanca Brisac Vázquez, pasando por los 19 de Julia Conesa Conesa, Adelina García Casillas, los 20 de Elena Gil Olaya, Dionisia Manzanero Salas y Carmen Barrero Aguado, los 21 de Ana López Gallego, los 23 de Joaquina López Laffite, los 24 de Martina Barroso García y los 27 de Pilar Bueno Ibáñez. De todas ellas siete eran modistas, tres activistas, 1 sastre, 1 secretaria y 1 pianista, porque sí, aunque a muchos les molestara,todas ellas tenían una vida, familias y seres queridos a quienes su muerte les rompería el corazón en mil pedazos, pero que a Franco y sus secuaces les importaban un ardite: ellas serían la mejor forma de amordazar, de apabullar al pueblo español, dejando patente que nadie escaparía de la red de sangre que él tejía con cada cobarde asesinato que llevaba a cabo sin temblarle el pulso. 

Apenas les quedaban unas horas de vida y no podían despedirse de sus seres queridos, de darles un último abrazo que llevarse con ellas; sólo una de ellas tuvo la oportunidad de poder escribir la más emotiva y triste de las cartas despidiéndose de su hijo, la última que saldría de ese puño y esa letra. Todas habían sufrido innumerables torturas, hacinadas en una cárcel saturada en la que los corazones se quedaban en la puerta esperando alguien que quisiera albergarlos, pero la peor, la madre de todas las torturas aún estaba por llegar; ninguna de ellas lo sabía, pero su destino estaba escrito, firmado y sellado: las 13 iban a morir completamente solas, con la única compañía de sus compañeras de sufrimiento y el pelotón de fusilamiento. 

El 5 de Agosto, 48 horas después de conocer la sentencia del juicio al que habían sido sometidas llegó el punto final en sus vidas: después de ser introducidas en un camión desde la madrileña prisión de Ventas con las jóvenes cantando la joven guardia con Julia a la cabeza, las trasladaron a 500 metros, cerca del cementerio de la Almudena para asesinarlas de la más cobarde de las maneras: fusiladas ante una tapia.

Hoy, 75 años después, las 13 rosas, las 13 mujeres valientes que lucharon por la libertad y los derechos del pueblo español siguen en la memoria de muchos de nosotros. Pocos de los que tuvieron el honor de conocerlas siguen entre nosotros; la mayoría iniciamos nuestra existencia mucho después de que a ellas les la arrancaran, pero nadie las olvida. El tema de Barricada no puede describirlo mejor: ya no se puede su aroma cortar porque sus pétalos besaron el tiempo. La última petición de Julia sigue tan viva como su memoria: QUE MI NOMBRE NO SE BORRE DE LA HISTORIA. Para que nadie las olvide, repetiré una, mil y todas las veces que haga falta sus nombres, edades, profesiones y el motivo por el que molestaban:
Carmen Barrero Aguero: (20 años, modista). Trabajaba desde los 12 años, tras la muerte de su padre, para ayudar a mantener a su familia, que contaba con 8 hermanos más, 4 menores que ella. Militante del PCE, tras la guerra, fue la responsable femenina del partido en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
Martina Barroso García: (24 años, modista). Al acabar la guerra empezó a participar en la organización de las JSU de Chamartín. Iba al abandonado frente de la Ciudad Universitaria a buscar armas y municiones (lo que estaba prohibido). Se conservan algunas de las cartas originales que escribió a su novio y a su familia desde la prisión.
Blanca Brisac Vázquez: (29 años, pianista). La mayor de las trece. Tenía un hijo. No tenía ninguna militancia política. Era católica y votante de las derechas. Fue detenida por relacionarse con un músico perteneciente al Partido Comunista. Escribió una carta a su hijo la madrugada del 5 de agosto de 1939, que le fue entregada por su familia (todos de derechas) 16 años después. La carta aun se conserva.
Pilar Bueno Ibáñez: (27 años, modista). Al iniciarse la guerra se afilió al PCE y trabajó como voluntaria en las casas-cuna (donde se recogía a huérfanos y a hijos de milicianos que iban al frente). Fue nombrada secretaria de organización del radio Norte. Al acabar la guerra se encargó de la reorganización del PCE en ocho sectores de Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
Julia Conesa Conesa: (19 años, modista). Nacida en Oviedo. Vivía en Madrid con su madre y sus dos hermanas. Una de ellas murió de pena (por la muerte de su novio en las guerrillas) estando ella detenida. Se afilió a las JSU por las instalaciones deportivas que presentaban a finales de 1937 donde se ocupó de la monitorización de estas. Pronto se empleó como cobradora de tranvías, ya que su familia necesitaba dinero, y dejó el contacto con las JSU. Fue detenida en mayo de 1939 siendo denunciada por un compañero de su "novio". La detuvieron cosiendo en su casa.
Adelina García Casillas: (19 años, activista). Militante de las JSU. Hija de un guardia civil viudo. Le mandaron una carta a su casa afirmando que sólo querían hacerle un interrogatorio rutinario. Se presentó de manera voluntaria, pero no regresó a su casa. Ingresó en prisión el 18 de mayo de 1939.
Elena Gil Olaya: (20 años, activista). Ingresó en las JSU en 1937. Al acabar la guerra comenzó a trabajar en el grupo de Chamartín.
Virtudes González García: (18 años, modista). Amiga de María del Carmen Cuesta (15 años, perteneciente a las JSU y superviviente de la prisión de Ventas). En 1936 se afilió a las JSU, donde conoció a Vicente Ollero, que terminó siendo su novio. Fue detenida el 16 de mayo de 1939 denunciada por un compañero suyo bajo tortura.
Ana López Gallego: (21 años, modista). Militante de las JSU. Fue secretaria del radio de Chamartín durante la Guerra. Su novio, que también era comunista, le propuso irse a Francia, pero ella decidió quedarse con sus tres hermanos menores en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo, pero no fue llevada a la cárcel de Ventas hasta el 6 de junio. Se cuenta que no murió en la primera descarga y que preguntó "¿Es que a mi no me matan?".
Joaquina López Laffite: (23 años, secretaria). En septiembre de 1936 se afilió a las JSU. Se le encomendó la secretaría femenina del Comité Provincial clandestino. Fue denunciada por Severino Rodríguez (número dos en las JSU). La detuvieron el 18 de abril de 1939 en su casa, junto a sus hermanos. La llevaron a un chalet. La acusaron de ser comunista, pero ignoraban el cargo que ostentaba. Joaquina reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. No fue conducida a Ventas hasta el 3 de junio, a pesar de ser de las primeras detenidas.
Dionisia Manzanero Salas: (20 años, modista). Se afilió al Partido Comunista en abril de 1938 después de que un obús matara a su hermana y a unos chicos que jugaban en un descampado. Al acabar la guerra fue el enlace entre los dirigentes comunistas en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.
Victoria Muñoz García: (18 años, activista). Se afilió con 15 años a las JSU. Pertenecía al grupo de Chamartín. Era la hermana de Gregorio Muñoz, responsable militar del grupo del sector de Chamartin de la Rosa. Llegó a Ventas el 6 de junio de 1939.
Luisa Rodriguez de la Fuente: (18 años, sastra). Entró en las JSU en 1937 sin ocupar ningún cargo. Le propusieron crear un grupo, pero no había convencido aun a nadie más que a su primo cuando la detuvieron. Reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. En abril la trasladaron a Ventas, siendo la primera de las Trece Rosas en entrar en la prisión. 

Letra "Pétalos" de Barricada, tema decidado a las 13 rosas: 
Cómo duele Madrid esta noche, como lloran las estrellas
Cómo la lluvia se hace sangre, en la prisión de las Ventas
Cómo en la tapia del cementerio las balas dejan su huella
Cómo los actos de venganza hacen la noche más espesa
Ya no se puede su aroma cortar...porque los pétalos besaron el viento
Ya no se puede su lucha olvidar...porque sus nombres recorren el tiempo

Cómo muere Madrid estos años enterrada en el olvido
Cómo hubo que tragar ocultando lo vivido
Cómo jugaban a cazadores Franco y sus asesinos
Cómo un camión "destartalao" las llevó a su destino
Ya no se puede su aroma cortar...porque los pétalos besaron el viento
Ya no se puede su lucha olvidar...porque sus nombres recorren el tiempo

*Sólo se escuchaban respiraciones aceleradas
y el caminar marcial de quienes las custodiaban
Ruido metálico de fusiles y correajes
y el corazón desbocado desde el pecho hasta las sienes
Orden de detenerse y de repente darse cuenta
que ya no hay abrazo de despedida
Morirán solas, a escasa distancia de las fosas que las van a cobijar

Ya no se puede su aroma cortar...porque los pétalos besaron el viento
Ya no se puede su lucha olvidar...porque sus nombres recorren el tiempo
Ya no se puede su aroma cortar...porque los pétalos besaron el viento
Ya no se puede su lucha olvidar...porque sus nombres recorren el tiempo
 
Enlace al videoclip oficial del tema: www.youtube.com/watch?v=unLStlrDyGs


viernes, 19 de septiembre de 2014

¿A qué esperas?

Dime una cosita, Miguel, explícamelo porque yo no soy capaz de entenderlo; quizá soy demasiado estúpida y por ello mi inteligencia no alcanza a comprender todo esto. ¿A qué esperas para decirlo de una maldita vez? ¿Qué beneficio sacas con estar callado o mintiendo? ¿Qué ganas tú haciendo sufrir así a la gente? Son demasiadas preguntas a las que no quieres dar respuesta, a las que parece que te interese que queden en el aire, repito, haciendo daño a la gente que más las necesita; la única forma que tienen de intentar seguir adelante con el tiempo del que aún disponen en este mundo es tener el consuelo que les daría conocer la respuesta a esa pregunta que tú te afanas en no contestar: ¿DÓNDE ESTÁ MARTA? Se te ha preguntado un millón de veces y tú un millón de veces has dado la callada por contestación o has mentido. No tienes corazón, eso es algo que hace mucho tiempo quedó patente y que dice mucho de la clase de "persona" que eres, y lo pongo entre comillas porque es lo último que te considero. No sé si no hablas porque tienes miedo a algo, si ese miedo te lo produce alguien, no sé cuál puede ser el motivo oculto de tu secreto, de que no rompas ese silencio hermético que has creado; sea lo que sea no hace que merezcas que el sentimiento que me produzcas sea de pena, ni de lástima; lo único que me produces es un asco extremo por el género humano que forma parte de tu condición y la maldad que llega a ser capaz de albergar en su interior.

Lo he buscado, pensado, le he dado mil vueltas a este tema, y nunca logro entender mínimamente qué hace que lleves tantos años haciendo esto, qué puede llevar a una persona a hacer todo lo que has hecho, lo que haces y lo que harás tú, y lo que ni has hecho, ni haces ni harás en tu maldita vida. ¿No te das cuenta de que estás destrozando varias vidas? ¿Es que no te cansas nunca de mentir? ¿A qué demonios estás esperando para decir la maldita verdad? ¿A que todo prescriba y puedas irte de rositas? ¿A cumplir condena y librar a alguien de pagar por lo que ha hecho ejerciendo de perfecta cabeza de turco? Créeme, podría rebajarme a tu nivel diciendo esto, pero no voy a aguantar lo que mereces saber: sólo deseo que la providencia te devuelva todo el daño que has causado multiplicado por su máximo exponente. Y acabo antes de empezar a decir barbaridades que únicamente harían que el papel que te has creado de víctima de tu propia película y tu enorme ego aumentasen. Sólo me permitiré recordarte que tú también tienes mujeres cerca, que en todas las familias una parte es femenina, que en la tuya varios miembros son todavía de corta edad, con su progenitor seguramente también implicado en hacer que Sevilla llore cada 24 de Enero porque Marta aún no puede descansar en paz y que quien siembra vientos recoge tempestades.

Que te vaya de la peor de las formas posibles y que el alma de Marta del Castillo Casanueva y su recuerdo, cuyo nombre te menciono completo para que tu memoria no lo elimine, te torturen y te atormenten cada segundo que te quede de vida. Y para que no se te olvide el daño que llevas 7 AÑOS haciendo, te refresco esa memoria que tanto te falla cuando te conviene, volviendo a ponerte delante de los ojos, como quien saca un tesoro antiguo la carta de Eva, de esa madre que por tu culpa lleva 7 años penando, esa mujer de bien que todos querríamos tener el honor de tener como madre, la carta que todavía no has tenido los cojones de leer. Te la reproduzco, por si la humanidad hace acto de presencia en tí y eres capaz de prestarle la atención que se merece, aunque no creo que la tengas nunca.

"Hola Miguel,

Seguramente no quieras leer esta carta, pero me veo en la obligación de hacerlo en una última súplica a la persona que tiene en sus manos terminar con una interminable tortura que es el no saber dónde esta mi hija. 

Pensar que por un pacto de silencio ella no reposa donde debería, en un campo santo, donde será recogida por dios, donde pueda llevarle unas flores por su cumpleaños, donde pueda conversar con mi niña.

Imaginar que lo sonrisa que tanto te gustaba de ella se pudre un basurero, o en el fondo del río, o sepultada en una tumba, que no es tumba sino un hoyo escondido para todos o solo para ti.

Te suplico una vez más que me llames o que me escribas, yo solo quiero oírte no insultarte, ni reprocharte, sólo oírte.

A veces me pregunto que intención tiene tu silencio, no quiero imaginarme si tu madre te estuviese viendo lo que pensaría de ti. De lo que ha pasado, del dolor que muchos sufrimos de mi propio dolor. ¿Qué te diría cogiendote de la mano y acariciándote el pelo?. ¿Qué te pediría ahora que estas preso y que un futuro tan negro te amenaza?

Con la muerte de tu madre te quedaste sólo, pero con la muerte de mi hija te has quedado vacío, el vacío en el estomago que no te deja dormir porque no hay acto mas cruel y despreciable que quitarle la vida a una persona y más aun si esa persona te tenia el cariño que tenía Marta. Porque Marta siempre se alegraba cuando las cosas te iban bien.

Puede que todo esto te raye, que te haga sonreír, mientras lees estas palabras escritas desde el dolor de una madre que se consume, pero quizá algún día comprendas todo el sufrimiento que estas causando a unos padres y a unas hermanas que a pesar de todo te sigue llamando El Miguel.   

Sólo quiero que me digas por tu madre, por ti o por mi, Miguel dónde está el precioso cuerpo de mi niña."

sábado, 13 de septiembre de 2014

Placer radiofónico (dedicado al equipo de ponte a prueba)

Son las 7 de la mañana cuando suena el despertador y por primera vez en mi vida me alegro de que ese ruido me arranque de los brazos de Morfeo. Al menos hoy mi alegría es por una causa de fuerza mayor: esta noche por fin, voy a conocer a mi musa, mi divina, mi diva... ¡¡MI DIOSA!! mi bellísima e inigualable Laura Manzanedo. Esta noche van a emitir mi programa favorito, el gran "ponte a prueba" desde la discoteca a la que yo voy siempre y desde hace una semana, cuando conseguí el más preciado de mis tesoros en forma de invitación a la emisión no he podido pensar en otra cosa. No es que yo sea lesbiana ni nada por el estilo, a mí me encantan los chicos; mi sueño sería poder comprobar si de verdad el bombón de Josep Lobató tiene el pollón que dicen que la naturaleza le ha otorgado, pero, Laura, "mi Laura", Laurita... Laurita Manzanedo es especial: llevo como 15 años siguiéndola desde que salía en una serie para adolescentes con actores (casi todos) adolescentes y desde entonces su sonrisa, su voz, su mirada... para mí son las del universo; cuando me enteré de que estaba en ponte a prueba no dudé un instante en empezar a escuchar ese programa: casi cada noche su voz me hacía reír, a veces me hacía llorar, algunas veces enfadarme por lo que tenía que tratar... pero siempre siempre me dormía feliz por haber compartido ese ratito con ella. Además, si soy sincera me gusta mucho más ahora: Sara Gil es buenísima aunque en ocasiones debería destensar la cuerda en algunos temas Puchi es graciosísima y Josep... Qué decir de ese pedazo de bombón: es guapo, sexy, buen locutor, guapo, simpático, amable educado, guapo,  lleva mucho trabajando... ¿he dicho ya lo guapo que es? Son el grupo con el que cualquiera pasaría un rato perfecto en cualquier ocasión.

Ya me he duchado, elegido la ropa que me voy a poner para ir guapa a la emisión del programa  y me he decidido por cómo me voy a peinar y sólo son las... ¡¡mierda, las 8:15, voy a llegar tarde a trabajar!! Casi sin darme tiempo a desayunar cojo disparada las llaves del coche, las de casa y el móvil esperando poder concentrarme en el trabajo y dejar de pensar lo mínimamente necesario en mi Laura: ¿Qué llevará puesto esta noche? ¿Cómo llevará el pelo? ¿Podré acercarme lo suficiente para pedirle un aut´grafo y una foto? Qué nervios, el día se me va a hacer eterno...

Por fin son las 5 de la tarde, acabo de salir de trabajar y puedo irme volando a casa a empezar a ponerme guapa; quiero estar perfecta porque nunca se sabe dónde puedes encontrarte con un tío bueno. Pero antes de eso necesito relajarme un poco así que me preparo un buen baño de agua calentita con espuma. Conforme el agua va rozando mi piel mi mente empieza a imaginar que Josep está rozándome, subiendo lentamente por mis piernas, disfrutando del suave tacto de mis pantorrillas subiendo dulcemente hacia mis muslos... Cuando el agua roza mi sexo un gemido se escapa de mi garganta y mi raíz empieza a pedirme a gritos que la acaricie, palpitante y ardiente. Cierro los ojos y me concentro en darme placer imaginando a Josep desnudo, a mi lado, con sus dedos enredando mi pelo y mi lengua lamiendo su miembro a Laura mi Laura entrando en esa habitación cuya enorme cama estamos aprovechando, valiéndose de la poca luz para unirse a la fiesta y aumentar el disfrute, con nuestras manos recorriendo sin prisa los otros dos cuerpos que se prestan a la pasión, saboreando ese placer tan prohibido...

Con tanto relax en la enorme bañera de mi casa casi se me hace tarde, pero soy una mujer rápida y eficiente y he conseguido que el reloj no me traicione; ya estoy duchada otra vez y a punto de acabar de arreglarme peleándome con mis nervios que aumentan cada segundo. Me he puesto un vestidito corto azul marino que resalta el color de mis ojos, conjunto de sujetador y tanguita negro de encaje y mis taconazos negros y sólo me faltan un par de mechones de pelo por alisarme. Sólo son las 6:30 pero quiero estar perfecta y cuanto más tiempo tenga por si me surge algún contratiempo, mejor. Sé que Sara, Puchi, el protagonista de casi todas mis fantasías y mi diosa van a llegar a las 8 y quiero llegar al menos 10 minutos antes para coger un buen sitio. Perfecto, ¡ya tengo todo el pelo digno de una sesión de fotos! Ahora vamos a por el maquillaje.

Son las 7:45 cuando llego a la discoteca y puedo comprobar que por suerte no sólo los chicos aún no han llegado sino que además el local todavía está vacío. La gente empieza a llegar cuando llega una furgoneta y aparca en la puerta. Aun estando ella dentro y yo en la puerta de la discoteca puedo escuchar perfectamente a Sara.
-¡Ay Josep por dios, ¡¡estoy súper nerviosa!!
-¿Sara divina, relaja un poco la raja que me estás poniendo histérica a mí cari!
Esa es... esa es... ¡Si, es mi diosa, mi Laurita, es Laura Manzanedo! Definitivamente son ellos, ¡¡ya están aquí!! Menos mal que me da tiempo a comprobar con un espejito que llevo en el bolso que todo sigue perfecto.Justo cuando cierro el bolso después de guardarlo la puerta corredera de la furgoneta se abre: ¡ahí están! Me lanzo a darles dos besazos a cada uno y hacerme todas las fotos que pueda con ellos. Los 4 son majísimos, nos firman autógrafos, nos comen a besos, se hacen fotos con los pocos que ya estamos allí... Mientras ellos están pendientes de los poquitos que estamos ya con ellos yo me fijo en lo único que puedo: en los ojos de Josep, en su camisa negra, sus vaqueros que tan buen culito le hacen y en la camiseta y los vaqueros hipercortos que lleva mi diosa. Uff, con qué gusto se los quitaba... Cuando por fin puedo pedirles mis autógrafos los dos besos a Josep se los doy justo en las comisuras de los labios y sonriendo traviesa le miro:
-Espero poder darte por lo menos otros 2 cuando acabe el directo.
-Si estás lo bastante cerca y el directo sale bien, igual hasta te invito a algo.
-Estaré lo más cerca posible.

El directo no empieza hasta las 11 y como hay mucha gente en la puerta que no puede entrar los chicos van entrando y saliendo aunque yo no le quito el ojo de encima a Josep... y parece que el a mí tampoco. Cada poco rato se acerca a la zona en la que estoy, rozándome un brazo cada vez que la discreción se lo permite. Una de las veces que pasa estoy sentada en la barra. Se acerca al camarero:
-A esta chica tan guapa no le cobres nada que a todo lo que tome la invito yo.
-¡Muchas gracias, bombón!
-Las que tú tienes, preciosa. -Se acerca al camarero y yo no puedo escucharle pero él sí, y con eso es suficiente. -Y si no es mucho pedir, cuando empiece el directo échame una mano a que se ponga todo lo cerca que pueda de nosotros, que a la rubia le ha caído bien... Y a mí me alegra la vista.

Por fin empieza el directo cuando pido la tercera copa: además de que no quiero abusar de la generosidad de Josep mi jefe, que es incapaz de hacer nada sin mí, me está llamando cada 5 minutos y así es imposible tomarme la copa a gusto. Mierda, ya se ha puesto toda la gente delante, no voy a poder estar cerca... ¿ O sí? El camarero con una enorme sonrisa me pide que le acompañe, que por ser la primera en llegar he ganado el privilegio de estar en primera fila. No me lo puedo creer, ¡qué suerte la mía!

El directo acaba de terminar y ha sido genial: algunos han subido con ellos al escenario, una pareja ha sellado el principio de su relacíón con un beso delante de todos... Y yo he estado pegada a ellos, viendo cómo de vez en cuando Josep me miraba y sonreía... Incluso una vez mi diosa se ha acercado a preguntar qué opinaba de una llamada. La gente empieza a salir y por un momento pierdo de vista a los chicos cuando noto que alguien me rodea por la cintura pegando su espalda a la mía. No puedo verle, pero el olor de su colonia me encanta.
-¿Sigues queriendo tomarte una copa conmigo?
-Una copa dos... Y no pido más por no pecar de demasiado lanzada.
-Me encantan las chicas demasiado lanzadas.
-Y a mí los locutores de radio atractivos.
Empezamos a hablar y cuando queremos darnos cuenta son las 3 de la madrugada. Ambos llevamos ya unas cuantas copas encima cuando Sara se une a nosotros.
-Casanova, chica guapa, nosotros seguimos con la fiesta ¿vosotros os vais o os quedáis aquí? A Puchi le han dicho que por ellos nos quedamos, que si hace falta cierran el local para nosotros.
-No, no, que no somos ningunos divos, el local abierto o nos vamos, que no somos nadie para joder la fiesta a la gente que quiera entrar.
Decidimos que nos quedamos porque ahí estamos a gusto y las chicas no tienen ganas de aguantar a los paparazzis que hay en la puerta deseando buscarle los 3 pies al gato. Cuando quiero darme cuenta Josep y yo estamos tonteando como 2 críos; cada segundo tengo más ganas de comérmelo enterito. Me acerco a él para besarle pero son sus labios los que se lanzan a los míos con una pasión totalmente inesperada y tan fuerte que a veces llega a rozar la desesperación. Me dejo llevar deseando que este momento no acabe nunca, permitiéndole a él que sea quien marque el ritmo. Un instante después se levanta y agarrándome de la mano me lleva en dirección a los baños.
-Elige.
-El mío.
-Decidido, al baño de las chicas.
Con rapidez y decisión abre la puerta, comprueba que no hay moros en la costa y me arrastra dentro hasta el primer habitáculo que hay abierto. Rápidamente entramos y en cuanto la puerta se cierra nuestra lujuria vuelve a desatarse: nuestra ropa empieza a desprenderse de nuestros cuerpos y nuestros sexos se buscan entre ellos. En un instante todas las prendas están en el suelo y nosotros listos para empezar la más placentera de las fiestas. No puedo esperar a darle placer así que mi lengua se lanza a su sexo como tantas veces había imaginado. Mi boca se lanza como una fiera a darle placer rodeándolo, con mi lengua recorriéndolo por completo, deseando que el placer que reciba en ese momento sea inigualable y el mío anhela que juegue con él, desea que entre y darle aún más placer, cumplir la fantasía que tantas veces me ha hecho llegar a más de un delicioso orgasmo con la sola ayuda de mis dedos. Cuando su sexo está duro, ardiente y el mío no puede aguantar más sin disfrutar de ese miembro que he podido comprobar que merece su apelativo doy un salto para aferrarme a sus caderas con mis piernas y su miembro a la velocidad de la luz se lanza a mi interior. Mmmm, aún no ha empezado y ya estoy disfrutando, esto va a ser divertido... Empieza a mover las caderas despacio haciendo que con cada pequeña embestida que mezcla el frío de la pared y el calor de nuestros cuerpos me estremezca aunque sé que sólo se está preparando para darlo todo cuando de repente acelera haciendo que el placer que me inunda se multiplique. Mi garganta, que hasta ahora había conseguido quedarse muda empieza a permitir salir pequeños gemidos; cada segundo el placer es mayor y eso contribuye a que el volumen de mis gemidos quiera aumentar pero trato de contenerme, de que no escuchen mis llamaradas de pasión en toda la discoteca así que opto por la única solución de la que dispongo en ese momento: dar pequeños mordisquitos en el hombro a mi Adonis particular. Él suelta un pequeño alarido y responde clavando sus dedos en mi culo y aumentando la fuerza de sus embestidas. Su miembro golpea en mi interior cada vez con más fuerza haciendo que el placer de ambos se dispare y que yo desee que cada vez tenga más placer. Lleva un rato llevando a cabo una embestida detrás de otra, empotrándome contra la fría pared, a punto de hacerme llegar al séptimo cielo de los orgasmos cuando mi diosa abre la puerta.
-¡Por favor, hacía tiempo que no me divertía tanto!... No lo sé, mañana te digo algo... -No quiero que nadie nos escuche pero Josep embiste de nuevo dándose un pequeño golpe contra la puerta intentando pegarse para que no la abran y un nuevo gemido sale de mi garganta. Laura se queda un instante que a mí se me hace eterno callada y al fin vuelvo a escucharla hablar: -Eh, mira divino, ya yo te llamo mañana y te cuento, ¿vale? Que aquí tienen montada una fiesta exclusiva y esto no me lo quiero yo perder por nada del mundo... Ok, ¡chao amor!... Sí, sí, que te cuento... Oye ¿para qué quiero si no estar soltera?... Venga... ¡Chao divino pásalo bien! ¡Qué cabrón! Josep, pollón conozco tus deportivas... ¡Estás echando un polvazo y no me dejas ayudarte? Y no me digas que no porque al entrar os he escuchado vas a hacer que deje de quererte un montón... A no ser... que estés con la del vestidito azul marino y me dejéis ayudaros... -Josep y yo nos miramos y tras un leve asentimiento mío me ayuda a soltarme de su cintura, sujetándome para que mis piernas, sin fuerzas por todo el placer que estábamos teniendo no me traicionen.
-Esto... Laurita, ¿nos das un segundo?
-Sólo uno para que os vistáis y salgáis que sé de un sitio en el que vamos a estar perfectos los 3.
Salimos del pequeño baño y aun sin darme tiempo a acabar de salir mi diosa se lanza a mis labios como una leona sujetando a su presa, jugueteando con mi lengua y rozando mis pechos, haciendo que mi líbido, que en ese momento se había relajado vuelva a dispararse ante la idea de disfrutar aún más de la experiencia de tenerla cerca. Mi mente me traiciona imaginándome en décimas de segundo como en la bañera devorándonos entre todos, deleitándo a mi sexo con los dedos de mi diosa jugueteando con mi raíz y mi lengua dándole al de Josep todo el placer que estaba recibiendo, lamiendo y mordiéndolo, haciendo que su interior explotara de placer.
-Vamos a despedirnos de las niñas y los chicos y os llevo a un localito divino y súper discreto en el que vamos a poder los 3 juntitos haciendo eso que acabo de impediros terminar. ¿Qué te parece, divina?
Cuando quieras, cari...